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Las 4 portadas criminales de El Mercurio

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“Si tú lees los artículos que yo escribí en El Mercurio te daría mucha risa ver lo críticos que fuimos”, señaló ayer la periodista Pilar Molina Armas en el canal de Luksic. ¿Cuál es el ejercicio crítico de la dictadura que quedó en la retina de los chilenos? Estas 4 portadas del diario de Agustín podrían graficarlo.

NOTA EXTRAIDA DE www.eldesconcierto.cl

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“Si tú te dieras la lata de leer un poco de historia, y no creyeras que nació contigo, te darías cuenta que El Mercurio cumplió un rol de combate y trató de abrir la democracia” fue la frase de la periodista Pilar Molina que ayer sacó de juicio al director de The Clinic, Patricio Fernández, en el programa “En buen chileno” de Canal 13. “¡Tú pudiste ejercer el periodismo porque eras partidaria. ¡Aquí degollaron periodistas, los mataron!”, fue una de las interpelaciones de Fernández, a lo que Molina respondió que ella podía ejercer el periodismo y lo ejerció.

¿Cómo se ejerció el periodismo en El Mercurio en dictadura? Documentales como “El diario de Agustín” de Ignacio Agüero y Fernando Villagrán, así como el propio Colegio de Periodistas, han dictaminado que fue cómplice de numerosas operaciones represivas. Tanto los papeles desclasificados de la CIA así como la biografía de Agustín Edwards publicada por Víctor Herreros confirman, además, el papel crucial de Edwards en desencadenar el golpe de Estado. Y las siguientes noticias no son de puño y letra de Pilar Molina, pero todo Chile las recuerda. Son tres de las portadas más infames de los diarios de Agustín Edwards durante el pinochetismo, portadas que en la particular mirada de Molina combatieron la dictadura y trataron de abrir la democracia:

1. La Segunda y los 119

Foto gentileza @vidaenportadasFoto gentileza @vidaenportadas
Publicada por el vespertino de Agustín el 24 de julio de 1975, fue parte de una operación mediática concertada en Brasil y Argentina para hacer creer que 119 militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) se encontraban en el extranjero. Para esos fines, la DINA creó dos revistas “de papel” en esos países: revista Lea, de Argentina, y O’Día, de Brasil, las que informaron sobre 60 y 59 chilenos diferentes cada una, supuestamente asesinados por fuerzas de seguridad de diferentes países y por sus propios compañeros en “un vasto e implacable programa de venganza y depuración política”. El diario chileno La Segunda “replicó” la información proveniente del extranjero y El Mercurio, en otra nota, ironizó señalando que”los políticos y periodistas extranjeros que tantas veces se preguntaron por la suerte de estos miembros del MIR y culparon al gobierno de la desaparición de muchos de ellos, tienen ahora la explicación que rehusaron aceptar”. Los 119 detenidos mencionados en La Segunda están desaparecidos hasta hoy.

2. “No hay tales desaparecidos”
 

Foto gentileza de @vidaenportadasFoto gentileza de @vidaenportadas
La portada del 9 de febrero de 1977 era una nueva artimaña para descartar la política de ejecuciones y desaparición. En este caso se trataba de los 13 miembros de la dirección clandestina del Partido Comunista, grupo para cuyo exterminio la DINA creó una división: la tétrica Brigada Lautaro. Esta brigada actuó tan escandalosamente entre el 29 de noviembre y el 20 de diciembre de 1976 que un ministro de la Corte de Apelaciones, Aldo Guastavino, fue designado para investigar en enero de 1977. Un mes después descartó sus detenciones, ya que el Ministerio del Interior informó que habían salido del país hacia Argentina. La Segunda se hizo cargo del sobreseimiento de la causa titulando que los desaparecidos no existían.

La lista de los desaparecidos en este caso la conforman Reinalda del Carmen Pereira Plaza, quien estaba embarazada de 5 meses, Santiago Araya, Armando Portilla, Fernando Navarro, Lincoyán Berríos, Horacio Cepeda, Luis Lazo, Fernando Ortiz, Waldo Pizarro, Héctor Véliz, Lizandro Cruz, Carlos Durán y Edras Pinto.

3. El feroz crimen pasional de Marta Ugarte
 

El diario que combatía a favor de la democracia, según Molina, se prestó para encubrir el crimen de Marta Ugarte, una profesora de 42 años ejecutada luego de ser detenida y torturada por la DINA en el centro de detención Villa Grimaldi. El hallazgo del cuerpo de Marta Ugarte en Los Molles dio la primera luz de una verdad macabra: la política sistemática de deshacerse de los cuerpos, convirtiendo a los ejecutados en desaparecidos.

“Estrangulan a hermosa joven”, tituló Las Últimas Noticias, mientras que El Mercurio señaló el “Crimen en las playas de Los Molles”. En una muestra de la más vergonzosa complicidad con la dictadura, el periodista y enviado especial -en ejercicio hasta hoy y reportero de judiciales de Canal 13- Pablo Honorato incluso citó a un mariscador de la zona para descartar la posibilidad de que alguien hubiera arrojado el cadáver al mar: “Eso es imposible, ya que en esta zona, debido a las corrientes, los cadáveres nunca aparecen en este sector”, señala el supuesto mariscador

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Según LUN, el asesinato de Marta Ugarte probablemente fue cometido por “un maniático sexual” y Honorato no dudó en calificar a la mujer como una “hermosa joven de 23 años”, pese a que la profesora comunista sobrepasaba los 40 años y mostraba signos de estrangulamiento con un alambre, fracturas en ambas muñecas y la mandíbula, además de heridas punzantes.

4. La portada que le valió 10 días de tortura a dos jóvenes comunistas
 


“Identificados violentistas del PC en el parque”, tituló la portada de El Mercurio el 9 de abril de 1987. Seis días antes habían tenido lugar fuertes desórdenes en el Parque O’Higgins, durante la visita del papa Juan Pablo II. En las fotos de la portada se identifica a los Estudiantes y militantes de la “Jota” Iván Enrique Barra Stuckrath y Jorge Ernesto Jaña Obregón como los instigadores de los disturbios.

El mismo día, luego de publicada la portada, ambos fueron detenidos por la CNI y torturados por 10 días. Apenas fueron liberados estamparon una querella por injurias y calumnias contra el diario de Agustín. Durante el juicio se hizo un careo entre Francisco Javier Cuadra, vocero de la dictadura, y Agustín Edwards, quien lo señalaba como la persona que le había entregado la información y las fotos que culpaban a Barra y Jaña. El ministro Cuadra, luego rector de la Universidad Diego Portales, negó los cargos y aseguró que probablemente la CNI se había comunicado directamente con Edwards, “tal como ya había pasado en otras ocasiones”. Cualquiera de las dos versiones confirma que Edwards recibía información directamente desde los altos mandos de la dictadura para ser publicada en sus medios, el “ejercicio periodístico” que Pilar Molina defendió ayer.

Por este caso, Edwards fue declarado reo y no se le permitió salir de Chile por un año, siendo dejado en libertad por la Corte de Apelaciones tiempo después. Ni El Mercurio ni Agustín Edwards han pedido perdón alguna vez por su colaboración en la política sistemática de detenciones masivas, torturas, ejecuciones y desapariciones de la dictadura.

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