Alvaro Rojas
¿Que alegan en contra del "proteccionismo"?
Mucho y retóricamente.
Pero el proteccionismo está operando. Primero, porque Obama llama a comprar autos de EEUU y segundo porque las ventas de productos importados y de materias primas en las economías altamente desarrolladas han bajado dramáticamente. Chile vive de la exportación de materias primas (cobre; harina de pescado; madera y celulosa, principalmente). La parte de las exportaciomnes que son productos manufacturados primariamente es despreciable en la economía chilena. No hemos logrado (y en el marco del "modelo" vigente no lo lograremos nunca) incorporar valor a nuestras exportaciones.
Dadas las condiciones del país es imposible lograrlo.
Por ello el proteccionismo está operando en los hechos, porque nuestros clientes en el extranjero necesitan cada vez menos materias primas chilenas, porque su industria está en crisis de sobreproducción. Que la disminución de las ventas sea por causas sistémicas o por barreras arancelarias da lo mismo, en los hechos es proteccionismo.
China ya está implementando una política de fomento de la demanda interna, política cuya contraparte es claramente poner dificultades a las importaciones y fomentar la industria nacional para abastecer el mercado interno y ello acompañado de obras de infraestructura energéticas, viales y portuarias.
No es otra cosa lo que hacen los Estados Unidos con la solución encontrada para la empresa Chrysler, el gigante automovilístico.
Según las informaciones publicadas en Europa la solución es la siguiente y contiene un elemento completamente nuevo que ha sido cuidadosamente tratado y en parte ocultado por los medios:
- la empresa está quebrada porque debe mas de dos mil millones de dólares y las ventas tienden a cero desde hace meses.
- será vendida a tres socios: un 55% a los sindicatos de la misma empresa; un 35% a las empresa FIAT italiana y un 10% al Estado norteamericano.
- a la FIAT se le asignó el rol de aportar la teconología y el conocimiento en la producción de vehículos pequeños para atacar radicalmente la errónea política de producción de Chrysler, orientada a la fabricar vehículos grandes, pesados, caros y gastadores de bencina y petróleo.
La novedad del arreglo de Chrysler es la participación en la propiedad de la empresa de una mayoría accionaria en manos de los sindicatos o de los trabajadores de la misma empresa (unos 150 mil). Los obreros y empleados de Chrysler pagarán esta participación con recortes en los sueldos, las pensiones y otros beneficios.
En la fila de empresas quebradas en los Estados Unidos se encuentran General Motors y otras menores. Si la solución Chrysler se aplicará a esas empresas no se sabe, pero los observadores y comentaristas alaban sin tapujos la nueva tendencia.
Volviendo al proteccionismo. Como en el marco del sistema capitalista en crisis la única solución es regresar a los orígenes y abandonar la ilusión de un mercado mundial abierto y multipolar, ello significa concentrar los esfuerzos -para salvar al sistema como un todo- en los mercados internos, ya que son esos mercados los que están en crisis por la disminución radical de la tasa de plusvalía y por la sobreproducción.
Ello significa que no hay otra solución posible o viable que el proteccionismo y esta se imporne por la misma lógica del sistema y la fuerza incontrarrestable de los hechos. Lo estamos viendo hoy por hoy, con el componente original de la participación mayoritaria de los trabajadores en el caso de Chrysler.
Los Estados Unidos no pueden hacer otra cosa que consolidar su mercado interno y ello pasa -necesariamente- por protegerlo. Es decir por fomentar la industria nacional, acompañar esa política con inyecciones de circulante, iniciar grandes proyectos de infraestructura financiados por el Estado, obras que deben ser licitadas entre empresas nacionales, ya que si lo hacen trasnacionales o empresas extranjeras no habrá beneficio alguno para la economía de los Estados Unidos.
Esto courre porque la solución habitual para mantener funcionando el sistema está agotada: la producción de armas y ultimamente "servicios" para las fuerzas armadas. Esta rama de la producción que ha sido desde hace casi dos siglos la tabla de salvación de las economías capitalistas, se agotó, porque el próximo paso para que funcione es una guerra generalizada que no es posible desatar por la correlación de fuerzas y por la magnitud planetaria del arsenal nuclear.
Naturalmente que la Primera y la Segunda Guerra Mundial no afectaron a los dueños del capital y a sus familias. Eran los trabajadores los que se ponían con el esfuerzo de guerra y los muertos en el campo de batalla. Ahora existe el peligro real de que en caso de guerra una bomba atómica caiga sobre Nueva York y mate a los dueños del capital y a todos los demás. Por eso la guerra generalizada no es un alternativa. Cerrado el camino de la guerra, sólo queda el proteccionismo. El mundo vivió entre 1945 y hasta bien entrados los 70 en un sistema proteccionista. El fomento de la mundialización del capitalismo y la creación a punta de golpes de estado, guerras e imposiciones del "mercado mundial" o "globalización" se impuso recién en los 90 del siglo pasado y luego de que desapareciera del escenario la "amenaza" del sistema capitalista de Estado en la URSS.
Por ello es que los alegatos en contra del proteccionismo son ecos de una retórica anacrónica y el mundo camina en esa dirección, lo quieran o no los fanáticos del mercado, los neoliberales y toda la fauna de gritones y teóricos bien pagados que sirven al sistema.
Debemos recordar que Obama es ciudadano de Estados Unidos, elegido por los ciudadanos de ese país y que su responsabilidad no es mundial. El responde por el bienestar de los norteamericanos, los que lo eligieron y se sabe que casi todos los estadounidenses creen firmemente que cuando le va bien a los Estados Unidos, le va bien al mundo. Por eso es que no tienen ni tendrán consideración alguna en su tarea de lograr recuperar la economía de los Estados Unidos con las medidas que sean necesarias, entre ellas entregarle la propiedad de una empresa clave de la industria nacional a los trabajadores de la misma.
Por otro lado el sentido común nos dice que bombear cantidades ingentes de dinero (papel moneda) en el sistema financiero no es otra cosa que intentar curar el cáncer con una aspirina entre otras cosas porque el papel moneda no produce nada por si mismo, es sólo un medio y la crisis es de la economía llamada "real", es decir en la producción de bienes y servicios.
Cerrado el camino de la guerra y la salvación por la transformación de la economía en una de guerra, la única herramienta que les queda es el proteccionisno y los dirigentes políticos ya lo saben y sus políticas reales, concretas, se orientan en ese sentido.
Desde este punto de vista, la política chilena y la mantencón cueste lo que cueste del modelito exportador en Chile, ya no sólo es antinacional sino que ridícula, anacrónica.
Pero como esta forma -entre muchas- de organizar la vida social y económica de los chilenos está "blindada" por la legislación y el "orden" pinochetista es que para orientar de otra manera la vida nacional (económica, política y cultural), se requiere cambiar toda la institucionalidad si no queremos precipitarmnos en una guerra civil y principalmente debemos comenzar a quitarle poder a la elite político-económica fracasada ya que no ha logrado en casi 40 años de poder absoluto y disposición absoluta de los recursos nacionales (humanos y materiales) desarrollar el país, realizar un mínimo de bienestar para los chilenos y sobre todo no ha logrado que la democracia social que quería Allende sea una realidad.
No han hecho sus tareas. Y recordemos que todos los privilegios, las ganancias, el bienestar de que goza la elite político-económica chilena se basan en el supuesto de que ellos cumplen con su pega, hacen sus tareas bien.
Por eso es rtiempo de que los chilenos tomemos el timón y empecemos por sentarnos a discutir que país queremos, que el actual es poco lo que les sirve a dos tercios de los chilenos y mas. El proteccionismo que deberán fomentar los grandes, puede que sea un impulso y una oportunidad para nosotros para realizar los sueños de los tres grandes dirigentes que hemos tenido en nuestra historia: O`Higgins; Balmaceda y Allende.
¿Que alegan en contra del "proteccionismo"?
Mucho y retóricamente.
Pero el proteccionismo está operando. Primero, porque Obama llama a comprar autos de EEUU y segundo porque las ventas de productos importados y de materias primas en las economías altamente desarrolladas han bajado dramáticamente. Chile vive de la exportación de materias primas (cobre; harina de pescado; madera y celulosa, principalmente). La parte de las exportaciomnes que son productos manufacturados primariamente es despreciable en la economía chilena. No hemos logrado (y en el marco del "modelo" vigente no lo lograremos nunca) incorporar valor a nuestras exportaciones.
Dadas las condiciones del país es imposible lograrlo.
Por ello el proteccionismo está operando en los hechos, porque nuestros clientes en el extranjero necesitan cada vez menos materias primas chilenas, porque su industria está en crisis de sobreproducción. Que la disminución de las ventas sea por causas sistémicas o por barreras arancelarias da lo mismo, en los hechos es proteccionismo.
China ya está implementando una política de fomento de la demanda interna, política cuya contraparte es claramente poner dificultades a las importaciones y fomentar la industria nacional para abastecer el mercado interno y ello acompañado de obras de infraestructura energéticas, viales y portuarias.
No es otra cosa lo que hacen los Estados Unidos con la solución encontrada para la empresa Chrysler, el gigante automovilístico.
Según las informaciones publicadas en Europa la solución es la siguiente y contiene un elemento completamente nuevo que ha sido cuidadosamente tratado y en parte ocultado por los medios:
- la empresa está quebrada porque debe mas de dos mil millones de dólares y las ventas tienden a cero desde hace meses.
- será vendida a tres socios: un 55% a los sindicatos de la misma empresa; un 35% a las empresa FIAT italiana y un 10% al Estado norteamericano.
- a la FIAT se le asignó el rol de aportar la teconología y el conocimiento en la producción de vehículos pequeños para atacar radicalmente la errónea política de producción de Chrysler, orientada a la fabricar vehículos grandes, pesados, caros y gastadores de bencina y petróleo.
La novedad del arreglo de Chrysler es la participación en la propiedad de la empresa de una mayoría accionaria en manos de los sindicatos o de los trabajadores de la misma empresa (unos 150 mil). Los obreros y empleados de Chrysler pagarán esta participación con recortes en los sueldos, las pensiones y otros beneficios.
En la fila de empresas quebradas en los Estados Unidos se encuentran General Motors y otras menores. Si la solución Chrysler se aplicará a esas empresas no se sabe, pero los observadores y comentaristas alaban sin tapujos la nueva tendencia.
Volviendo al proteccionismo. Como en el marco del sistema capitalista en crisis la única solución es regresar a los orígenes y abandonar la ilusión de un mercado mundial abierto y multipolar, ello significa concentrar los esfuerzos -para salvar al sistema como un todo- en los mercados internos, ya que son esos mercados los que están en crisis por la disminución radical de la tasa de plusvalía y por la sobreproducción.
Ello significa que no hay otra solución posible o viable que el proteccionismo y esta se imporne por la misma lógica del sistema y la fuerza incontrarrestable de los hechos. Lo estamos viendo hoy por hoy, con el componente original de la participación mayoritaria de los trabajadores en el caso de Chrysler.
Los Estados Unidos no pueden hacer otra cosa que consolidar su mercado interno y ello pasa -necesariamente- por protegerlo. Es decir por fomentar la industria nacional, acompañar esa política con inyecciones de circulante, iniciar grandes proyectos de infraestructura financiados por el Estado, obras que deben ser licitadas entre empresas nacionales, ya que si lo hacen trasnacionales o empresas extranjeras no habrá beneficio alguno para la economía de los Estados Unidos.
Esto courre porque la solución habitual para mantener funcionando el sistema está agotada: la producción de armas y ultimamente "servicios" para las fuerzas armadas. Esta rama de la producción que ha sido desde hace casi dos siglos la tabla de salvación de las economías capitalistas, se agotó, porque el próximo paso para que funcione es una guerra generalizada que no es posible desatar por la correlación de fuerzas y por la magnitud planetaria del arsenal nuclear.
Naturalmente que la Primera y la Segunda Guerra Mundial no afectaron a los dueños del capital y a sus familias. Eran los trabajadores los que se ponían con el esfuerzo de guerra y los muertos en el campo de batalla. Ahora existe el peligro real de que en caso de guerra una bomba atómica caiga sobre Nueva York y mate a los dueños del capital y a todos los demás. Por eso la guerra generalizada no es un alternativa. Cerrado el camino de la guerra, sólo queda el proteccionismo. El mundo vivió entre 1945 y hasta bien entrados los 70 en un sistema proteccionista. El fomento de la mundialización del capitalismo y la creación a punta de golpes de estado, guerras e imposiciones del "mercado mundial" o "globalización" se impuso recién en los 90 del siglo pasado y luego de que desapareciera del escenario la "amenaza" del sistema capitalista de Estado en la URSS.
Por ello es que los alegatos en contra del proteccionismo son ecos de una retórica anacrónica y el mundo camina en esa dirección, lo quieran o no los fanáticos del mercado, los neoliberales y toda la fauna de gritones y teóricos bien pagados que sirven al sistema.
Debemos recordar que Obama es ciudadano de Estados Unidos, elegido por los ciudadanos de ese país y que su responsabilidad no es mundial. El responde por el bienestar de los norteamericanos, los que lo eligieron y se sabe que casi todos los estadounidenses creen firmemente que cuando le va bien a los Estados Unidos, le va bien al mundo. Por eso es que no tienen ni tendrán consideración alguna en su tarea de lograr recuperar la economía de los Estados Unidos con las medidas que sean necesarias, entre ellas entregarle la propiedad de una empresa clave de la industria nacional a los trabajadores de la misma.
Por otro lado el sentido común nos dice que bombear cantidades ingentes de dinero (papel moneda) en el sistema financiero no es otra cosa que intentar curar el cáncer con una aspirina entre otras cosas porque el papel moneda no produce nada por si mismo, es sólo un medio y la crisis es de la economía llamada "real", es decir en la producción de bienes y servicios.
Cerrado el camino de la guerra y la salvación por la transformación de la economía en una de guerra, la única herramienta que les queda es el proteccionisno y los dirigentes políticos ya lo saben y sus políticas reales, concretas, se orientan en ese sentido.
Desde este punto de vista, la política chilena y la mantencón cueste lo que cueste del modelito exportador en Chile, ya no sólo es antinacional sino que ridícula, anacrónica.
Pero como esta forma -entre muchas- de organizar la vida social y económica de los chilenos está "blindada" por la legislación y el "orden" pinochetista es que para orientar de otra manera la vida nacional (económica, política y cultural), se requiere cambiar toda la institucionalidad si no queremos precipitarmnos en una guerra civil y principalmente debemos comenzar a quitarle poder a la elite político-económica fracasada ya que no ha logrado en casi 40 años de poder absoluto y disposición absoluta de los recursos nacionales (humanos y materiales) desarrollar el país, realizar un mínimo de bienestar para los chilenos y sobre todo no ha logrado que la democracia social que quería Allende sea una realidad.
No han hecho sus tareas. Y recordemos que todos los privilegios, las ganancias, el bienestar de que goza la elite político-económica chilena se basan en el supuesto de que ellos cumplen con su pega, hacen sus tareas bien.
Por eso es rtiempo de que los chilenos tomemos el timón y empecemos por sentarnos a discutir que país queremos, que el actual es poco lo que les sirve a dos tercios de los chilenos y mas. El proteccionismo que deberán fomentar los grandes, puede que sea un impulso y una oportunidad para nosotros para realizar los sueños de los tres grandes dirigentes que hemos tenido en nuestra historia: O`Higgins; Balmaceda y Allende.



