Luis Casado – 03/09/2011
¡Cuidado! El sheriff se acaba de despertar y sale a cazar malandrines. Los traerá vivos o muertos. Si los trae. Una Agencia Federal de los EEUU, la de Vivienda, interpuso una querella contra los bancos rufianes que estafaron a… otros bancos. ¿Cómo? Vendiéndoles productos financieros podridos que no valían un cuesco. Las tristemente célebres hipotecas subprime. Algo así como el cuento del tío pero en grande: un fraude de 179 mil millones de dólares. Bernard Madoff, que con su bolichito de asesor financiero se cepilló sólo US$ 60 mil millones queda como un triste aficionado.
Los bancos acusados son Bank of America, JP Morgan Chase, Deutsche Bank, HSBC, Barclays, Citigroup, Nomura y otros que la “comunidad de negocios” sudaka suele llamar “Bancos de primera línea”. Es para preguntarse qué hacen los de segunda y tercera…
Se supone que los bancos conocen a fondo los “productos financieros” que negocian y los eventuales riegos que representan. Hace algún tiempo le pedí a un chato conocido, “ejecutivo” del Banco Santander, que me abriese una cuenta corriente. Cómo me pareció extraño que me preguntase hasta qué talla de preservativos utilizo, me contestó: “Yo soy un experto en riesgos y debo proteger a mi institución”. Santander fue uno de los bancos que compró productos basura por cuenta de sus clientes, haciéndoles perder algunos miles de millones de dólares. Los “expertos en riesgos”.
Uno de los pilares putrefactos de la teoría económica que nos venden como la más eficiente, sostiene que en los mercados todos saben todo sobre todo. Si esa verdad trascendente presenta algún improbable defecto, se trata de una “asimetría de la información”, detallito con el que los economistas hacen puñetas a dos manos. Joseph Stiglitz recibió el pseudo premio Nobel de economía 2001 por escribir algunas boludeces sobre el tema.
Que un vendedor de autos usados logre hacerte comprar un vehículo podrido, pase. Uno no entiende nada de mecánica ni de electricidad automóvil. Que un ministro de OOPP pague por puentes que se caen, asfaltados que se deshacen como el azúcar en el agua, pistas de aeropuertos que se resquebrajan con el primer aterrizaje, sistemas de transporte público que no funcionan, pase. Además de no entender nada de lo que hacen, suelen “ir en la parada”.
Pero… ¿un relojero que comprase un cuarzo chino confundiéndolo con un Rolex o un Audemars Piguet? ¿Un enólogo que confundiese un Clos de Pirque (que por lo demás no producen en Pirque…) con un Merlot Lapostolle Cuvée Alexandre del 2004?
Sin sonrojarse, la Agencia de la Vivienda yanqui pretende defender a dos gigantescas instituciones financieras, Fannie Mae y Freddie Mac, ambas con garantía de Estado Federal, que le compraron productos financieros tóxicos a la banca privada para restablecer “la liquidez de los mercados”. Lo mismo que por lo demás hace el banco central de los amerloks, la Federal Reserve (FED), que mantiene en sus balances billones de dólares de productos tóxicos que “tomó en pensión” (la dulce jerga del oficio) para salvar bancos y empresas de seguros dedicados al noble oficio de la especulación con la plata del prójimo.
Servidor no tiene el talento de los abogados de Dominique Strauss-Kahn, -el ex director del FMI que especulaba con las nalgas ajenas-, pero si tuviese la oportunidad de defender a los bancos rufianes alegaría “Not guilty” poniendo una cara de palo de este porte.
Por la simple razón que las relaciones entre bancos rufianes son como entre los gitanos. Y entre gitanos… no se pueden ver la suerte.
Louis Casado
Editor de "Politika" - www.laizquierda.cl
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