¿Viene la crisis 2.0?

¿Se terminó la crisis?. Parece que si, si uno lee El Mercurio o escucha a los „gurús” de la economía, que son políticos demagogos con barniz de técnicos, como se sabe en muchas partes, menos en Chile.

Pero desde el centro de la megalópolis, desde el núcleo del desarrollo mismo, dela comando general del capitalismo globalizado, nos llegan otras señales. Son señales mas bien íntimas, destinadas a ser materia de información para iniciados, como respondían los italianos en Nueva York cuando les preguntaban acerca de sus actividades “comerciales”: “é cosa nostra”, vale decir interna, de los que nos mandan y gobiernan a nosotros los chicos y subdesarrollados y que no alcanzan a fluir por los canales de la información que los chilenos tenemos.

Los “jefes” no se autoengañan.

No es necesario y menos autoengañan a su población. Tampoco es necesario. Por esos sus medios son veraces en un alto grado. Necesitan conocer la verdad y la realidad tal como es para qie los negocios y la política funcionen correctamente.

Esas señales son inquietantes y desmienten el discurso de los “que manejan la manija” en Chile, como dice Luis Casado.

1.- Desde Japón, la segunda economía desarrollada del planeta nos dicen que su gobierno está “muy preocupado” por los signos deflacionarios que se presentan en la economía interna”. Como se sabe la deflación es un subproducto de la crisis. Los precios bajan sin que nadie pueda hacer nada para mantenerlos. La tijera entre la demanda y la oferta se abre y se abre, sin que el gobierno pueda hacer nada. Es lo que dicen en Japón. Y en España se presenta el mismo fenómeno.

2.- Desde Alemania, la tercera economía mas grande del planeta, en la principal revista política del país “Der Spiegel”, (es comprada por 1,5 millones de lectores y tiene una tasa real de lectura de 3 millones), nos entregan un largo reportaje que anuncia la próxima crisis. Este medio de comunicación es el equivalente alemán de Newsweek y Times juntos. El impacto semanal que tiene se refleja en todos los noticieros que usan sus textos como “pauta” para la semana. Sin temor a equivocarse se puede afirmar que Der Spiegel es el boletín semanal de noticias de la elite alemana, la estatal y la económica.

Esta revista en su edición número 48 del 23 de este mes titula con la frase: “La bomba de los billones o porqué luego de la crisis del siglo, la que viene ya está amenazando”.

En la página 72 y las que siguen se publica un texto que es un catálogo que fundamenta con datos la profecía de la “Crisis 2.0”, bajo el título “Demencia 2.0”.

Este título está seguido de la bajada de título que dice: “Con una política monetaria y de endeudamiento excesivas, los gobiernos en todo el mundo quisieron combatir la crisis y de esa manera pusieron las bases de la próxima. En los mercados financieros se ha inflado nuevamente una burbuja especulativa. La pregunta no es si estallará, sino que cuando lo hará.”

El texto completo fundamenta que el mundo no ha salido de la crisis y que las medidas adoptadas por Estados Unidos, Japón, la Comunidad Económica Europea y todos los países que forman el Grupo de los 20 solo han escondido los efectos de la misma, ya que han sido mera cosmética, como lo hemos escrito en este medio en varias ocasiones y como lo han analizado economistas independientes y lúcidos comentaristas como nuestro redactor Luis Casado, que no están manejados, presos o son servidores de los que ganan miles de millones con la especulación en los centros financieros del capitalismo mundial.

Con la finalidad de que nuestro lectores se formen una opinión ellos mismos nos hemos dado el trabajo de traducir el texto desde el alemán, hemos dejado sin traducir algunas pequeñas partes que atañen muy directamente al detalle de la política interna alemana y que no afectan a la visión general que entrega el artículo, escrito por un equipo formado por Christoph Pauly; Wolfgang Reuter; Gregor Peter Schmitz;Thomas Schulz; Gabor Steingart y Wieland Wagner.

Este es el texto:

Hay una vida después de la muerte, por lo menos para los profesionales de la especulación, John Costas, 52 es uno de los que ha resucitado.

En su primera vida era llamado con respeto “el jóven dorado” en el mundo de las finanzas. Sus cifras de ganancias brillaban fulgurantes y opacaban las de la competencia. En el pasado dirigía el departamento de Investbanking del gran banco suizo UBS y el fondo de inversiones Dillion Read. Los productos de inversión “exóticos” eran su especialidad.

Antes de que el concepto “crisis financiera” apareciera en la prensa, sus productos “exóticos” se tranformaron en tóxicos. Repentinamente le faltaron 350 millones de dólares a la división financiera del UBS y dejó un portafolio “venenoso” por valor de 4 mil 500 millones de dólares que contenía miles de las famosas “subprime”, las hipotecas vencidas e impagables que garantizaban las compras de viviendas de clientes insolventes en los Estados Unidos. El banco suizo aún sufre las consecuencias. El “joven dorado” se transformó en un fracasado. Perdió su puesto.

Quien lo visite hoy en Nueva York en la oficina de su empresa PrinceRidge no podrá decidirse que admirar mas: si la vista al Centro Rockefeller en la acera de enfrente o si el piso de marmol finamente trabajado, las obras de arte en las paredes, los mas de 70 empleados que rodean al jefe o la seguridad de si mismo que irradia nuevamente Costas.

“Nos va fantástico”, diese el especulador resucitado y ello no suena a arrogancia o exageración. Dice lo que es. Dice que el está activo en Wall Street desde 1981 y que desde esos años el tiempo presente, el hoy, es el mejor que el ha vivido.

En los otros centros financieros la vida parece haber vuelto. Las palabras “crisis mundial” ha sido borrada del vocabulario de los banqueros en Shangai; Londres; Frankfort y Nueva York como un inmueble que es imposible alquilar.

Corren las apuestas nuevamente. Se festeja nuevamente. Y se hacen grandes ganancias nuevamente.

Y todo ello con los billones (un millón de millones) que los bancos centrales y los gobiernos en todo el mundo han bombeado en los mercados para paliar los efectos de los excesos de la economía monetaria.

En medio de una crisis que aún muestra sus dientes, la elite financiera gana nuevamente miles de millones. Goldman Sachs anunció que en el trimestre que terminó tuvo un movimiento que es el doble del mismo trimestre del año pasado y obtuvo una ganancia de 3 mil 200 millones de dólares. JPMorgan Chase ganó en las mismas doce semanas 3 mil 600 millones, Morgan Stanley ganó 760 millones. En Wall Street hasta los perdedores son ganadores.

Los tiempos en que los banqueros de inversiones estaban con sus cajas de cartón de mudanza en la calle pasaron al olvido. Olvidados los manifestantes en la calle que gritaban a los especuladores frente a las torres de los bancos de inversión: “Estafadores, salten”.

Es como si no hubiese pasado nada. La vieja codicia aparece nuevamente y la Hidra serpiente con siete cabezas a la que si se le cortaba una le renacía, hasta que Hércules se las cortó todas de una sola vez. “Soy sólo un banquero que realiza la obra de Dios”, dijo el gerente de Goldman Sachs Lloyd Blankfein en una entrevista del “Sunday Times”.

Josef Ackermann el jefe del Banco Alemán (Deutsche Bank) no se queda corto frente a su colega de Goldman Sachs. El Deutsche Bank gana nuevamente miles de millones y Ackermann no deja de romper porcelana en la frágil tienda del mercado financiero alemán.

Es evidente que Ackermann adivina que la “lluvia de dinero” no puede durar mucho y a pesar de ello se opone a la división de los grandes bancos en unidades mas pequeñas y la formulación de reglas mas estrictas para el “capital propio” de los bancos grandes.

Al contrario, Ackermann se declaró partidario de crear un fondo para salvar a los bancos pequeños que tuviesen dificultades. En este fondo financiero no sólo deberían participar con aportes los grandes bancos sino que también el Estado. Es lo que llaman “badbank”, un banco para depositar las deudas y así sacar del balance de los bancos normales el peso del desastre que ellos mismos causaron.

“La sociedad –dijo Ackermann – deberá posiblemente aceptar que en caso de una quiebra sistémica, “el Estado permanece como la última instancia para los accionistas”. Cuando todo anda bien, el accionista no tiene nada que decir ya que las ganancias de los Bancos de Inversión se reparten sin problemas entre los accionistas verdaderos, sólo que cuando todo anda mal, entonces debe saltar el Estado y pagar las pérdidas.

De esta manera se han creado nuevas y estimulantes “normas éticas”, teme Jürgen Stark el Gerente de Operaciones del Banco Central Europeo (BCE). Es decir, estímulos que emopujan a los bancos a tomar riesgos cada vez mas grandes ya que al final la factura la paga el Estado. Los actores en el mercado no han cambiado en nada su comportamiento, asegura Stark. Es tiempo de actuar – advierte – como lo recomendaron los jefes de Estado en la reunión del Grupo de los 20 luego del casi colapso del mercado financiero. Igual como lo advirtió el Presidente Barack Obama, nada menos que en el Federal Hall, Wall Street número 26: “no regresaremos a los días del exceso descontrolado y la irresponsabilidad con las que comenzó la crisis. A los días en que todos corrían tras los “bonus” y el botín rápido.”

Nadie aplaudió, pero el Presidente siguió en medio del silencio: “por ello necesitamos reglas estrictas. El comportamiento que condujo a la crisis no debe permanecer. No debemos permitir que la historia se repita”.

Fue hace diez semanas. Sin embargo, poco se ve en el sentido de que los gobiernos estén en camino de establecer nuevas reglas y ponerse de acuerdo para aplicarlas y cuando lo logren –si es que lo logran- ya será muy tarde.

La historia se está repitiendo: otra vez hay mucho dinero barato. Otra vez muchos corren grandes riesgos. Otra vez se infla una burbuja que cuando reviente arrastrará a la economía mundial.

Hace rato que el sentimiento de vergüenza que afectó a los banqueros cuando los índices bajaron y los bancos clamaban por ayuda del Estado, desapareció.

Recientemente en la Catedral de San Pablo, la tradicional iglesia londinense, se realizó una reunión para discutir sobre la “ética en la vida económica”. Durante la reunión un gerente de un banco de inversiones proclamó “el fin de la humildad”.

En el mismo lugar donde se celebró el funeral de Winston Churchill, tomó el micrófono el Vice de Goldman Sachs Internacional, Lord Griffiths para pronunciar un discurso en contra de las palabras de Obama que en su núcleo exigía que no hubiesen cambios. Griffths fue consejero economico de Margareth Thatcher.

El Lord dijo que “los bancos no tienen ninguna base para estar avergonzados. No es de ninguna manera inmoral pagar regalías (bonus) a los mejores entre los mejores. La sociedad debe por fin entender, aprender a tolerar las desigualdades. La elite del dinero presente en la reunión debió sentir un calorcillo agradable en el pecho. Que la codicia es algo bueno, hacía rato que nadie se atrevía a decirlo en público.

El pasado regresó, la nueva normalidad se ve igual que la antigua.

Los banqueros no se limitan a entender su negocio como dadores de credito y administradores del dinero de sus clientes. Siguen sosteniendo que forman parte de una comunidad mundial de “Risk-Taking-Industry” la que cuenta con que los riesgos que corren no los pagarán..

Los índices de las bolsas se disparan. El indice accionario Dow Jones Industrial, que representa a 30 empresas gigantes que van desde la super estrella Microsoft hasta la quebrantada y asumida por los sindicatos y el Estado, General Motors, saltó desde su baja en marzo a un 60%. El índice alemán ha subido un poco menos. Sin embargo la situación de las firmas representadas no ha variado para mejor. El mundo financiero vive por si mismo. El curso de las acciones y la realidad se desacoplaron.

(Ver artículo de Luis Casado en la sección Comentarios de El Chileno “Las bolsas nos suben y nos bajan”).

La economía alemana cerrará el año con un decrecimiento de un 5 por ciento. Los optimistas cuentan con una actividad económica que crecerá apenas un 1,7%. Si se restan las ayudas en miles de millones del Estado, se puede observar lo que ocurre realmente en el seno de la economía: esta se reduce. Se produce realmente menos cada día.

La cesantía crece en todos los países industrializados, especialmente en la mas grande economía mundial, los EEUU. Uno de cada dos cesantes de los 15 milliones que se cuentan en los EEUU quedó sin trabajo después de que estallara la burbuja financiera. Y hoy pierden su trabajo cada mes unos 300 mil trabajadores.

Los inversores, por otro lado, han sido cubiertos con tal cantidad de dinero que se ha creado una realidad virtual. Como si estuvieran en trance, los especuladores empujan los precios de los inmuebles hacia arriba..

Sobre todo la demanda crece en los departamentos de lujo. Un departamento de cuatro habitaciones con vista al Parque Central en Nueva York vale hoy 14 millones de dólares, 4 millones mas que hace un par de meses.

Desde comienzos de año los inversores han redescubierto el mercado de materias primas: el precio del azúcar, creció un 79%; cobre, 133%; Cinc, 97%; plomo 146% y el precio del petróleo no refinado subió un 112%.

Antiguamente los precios de las materias primas eran indicadores tempranos del estado de la economía mundial. Esta suba de precios poco tiene que ver, sin embargo, con la demanda en las fábricas, cuando mas tiene que ver con una esperanza vaga y poco sólida.

“Los movimientos del mercado no son empujados por la coyuntura”, dice Andreas Ress, el Gerente de UNICREDIT de Alemania.

Con cada día de bolsa sube el optimismo de los mas arriesgados y se reduce el miedo de los temerosos. Los expertos calculan que unos 600 mil millones de dólares fluirán en los próximos meses en los circuitos financieros. Nuevamente se infla un mundo ficticio que nada tiene que ver con la economía real y que por ello no durará.

El diario Financial Times titula con la frase “El “countdown” de la próxima crisis ha comenzado”. El economista de Harvard Kenneth Rogoff sostiene que la alarma no es exagerada, al contrario cree que es oportuna: “la pregunta no es si esta burbuja especulativa estallará, sino que cuando lo hará”.

El dinero que inunda los mercados proviene de las imprentas de los bancos centrales y de las cajas presupuestarias de los gobiernos. Se supone que debe salvar las finanzas del colapso: las naciones industrializadas lanzan programas de coyuntura y programas de rescate financiero con sumas que alcanzan los millones de millones (billones), los bancos centrales bajan los intereses a niveles históricos e inundan los mercados con dinero barato. El cálculo funciona: la economía se levanta.

Sin embargo, los especuladores se han levantado mas rápido, el Estado ha creado para ellos el mejor de los mundos. Los gobiernos les compran los paquetes de hipotecas y los creditos fallutos, imponen a los bancos creditos baratos para consolidar su capital propio y cubren las necesidades de efectivo de los bancos diariamente por un interes que roza la línea cero.

Para los bancos que sobrevivieron estos tiempos son “los mas gananciosos que nunca han habido”, dice Bill Winters, jefe del Banco de Inversiones de JPMorgan Chase- Tim Cronin del Banco de Inversiones Jefferies, a su vez, no puede creer en su suerte: “todo está al alcance de la mano”, asegura.

Muchos consumidfores han sacado lecciones de la crisis como se puede leer en las cuotas de ahorro. Incluso en los EEUU, el país de las variadas tarjetas de crédito, domina la prudencia.

En el punto mas alto de la crisis la cuota de ahorro en los EEUU estaba en un 4,9% del ingreso promedio. Desde hace diez años que no se veía algo parecido.

El rol del gran donador pasó a cumplirlo el Estado. El “boom” no lo empujan la familia de Nevada y el soltero de Los Angeles, sino que su gobierno. La irracionalidad se estatizó.

Los grandes responsables de esta sdituación son el Ministro de Finanzas de los Estados Unidos, Timothy Geithner; el Jefe de la Reserva Federal Ben Bernanke y el economista de Princenton Paul Krugman que intenta, apoyado en el prestigio de su Premio Nobel, convencer a los políticos de que inyecten mas dinero en la economía.

Al comienzo de la crisis los programas estatales para evitar el colpaso de la economía eran imprescindibles. Sin embargo hoy el remedio amenaza con matar al paciente.

Hoy se trata de limitar el endeudamiento, controlar la liquidez y aumentar los intereses cuidadosamente para limitar la especulación.

Krugman rechaza decididamente hasta la pregunta de si la sociedad se puede permitir que la deuda crezca en miles de millones. Esa es una pregunta errónea, asegura el profesor a todo el que se atreve a contradecirlo. El Estado debe apoyar, estimular, endeudarse a cualquier costo y al final entona el slogan de la campaña de Obama “Yes, we can”.

La Reserva Federal, que no tiene la misma independencia que el Banco Central Europeo, sigue ese consejo. Bern Bernanke es como la personificación de la seriosidad con sus 55 años, su reciente nombramiento para un segundo período ciomo jefe del Central norteamnericano, sus ojos azul oscuros atentos y la barba cerrada y el terno azul que acostumbra a usar en sus actividades públicas. Notable es que el Banco Central que el dirige parece haber iniciado una nueva vida ligera y muy entretenida.

La economía mundial es inundada por Bern Bernanke con dólares. Nunca había sido tan barato endeudarse y especular. Un endeudamiento como el actual no se había dado nunca en tiempos de paz en los Estados Unidos. Bernanke ha comprado 300 mil millones de dólares sólo en bonos del tesoro al Ministerio de Finanzas.Una suma redonda equivalente a un millón de millones (un billón) de dólares ha gastado la Reserva Federal para comprar las hipotecas tóxicas.

Con tanto dinero hasta un mercado podrido como el de los inmuebles en los EEUU se ve sano. Desde que los precios de los inmuebles habían bajado un tercio en mayo pasado, desde esa fecha, han comenzado a subir constantemente.

Mientras el gobierno sigue comprando creditos impagables y sin valor alguno y mantiene los intereses para la compra de inmuebles tan bajos como nunca, el mismo gobierno le regala a cada comprador de una vivienda un bono de rebaja de impuestos por 8 mil dólares. De esa manera ha aparecido un mundo irreal en el mercado inmobiliario. Todo parece estar en crecimiento, porque el Estado ha eliminado las reglas del mercado.

Bernanke está autorizado a gastar otros 250 mil millones para creditos inmobiliarios estructurados. El rograma termina en marzo. Muchos inversores a lo que mas le temen es al regreso a las reglas normales de la sociedad de mercado. La rama cifra sus esperanzas en mas ayuda estatal.

Por lo menos en lo que tiene que ver con el dinero barato, la política parece que no cambiará. Para evitar el pánico, la Reserva Federal anunció en una reunión realizada en el mes que corre (noviembre), que “los intereses permanecerán por un largo tiempo en un nivel desacostumbradamente bajo”.

Los expertos fruncen el ceño. “Existe el riesgo de que la Reserva Federal sobre estimule la economía”, escribio el Wall Street Journal”.

El mundo financiero, sin embargo, escucha con gusto esas declaraciones. Los especuladores viven del dinero barato como el Conde Drácula de la sangre. Nunca en la historia de la economía han tenido las finanzas una tan ilimitada capacidad de recibir dinero tan barato desde el Estado.

“No es necesario ser un genio para captar dinero casi gratis de la caja fiscal y hacer ganancias soñadas”, asegura Joe Perella, por largo tiempo jefe del Banco de Inversiones de Morgan Stanley y hoy jefe de un Banco de Inversiones de Nueva York. El que quiera ir a la segura compra bonos del tesoro de los Estados Unidos con plata que el mismo estado le presta a intereses casi cero.

El escenaraio asoleado para los especuladores se ve mas claro y diáfano por el hecho de que no se ve por ninguna parte un concepto alternativo para el “turbo-capitalismo”. Incluso en China, los Estados Unidos no son criticados, sino que copiados.

Si en China existe algún miedo, es el miedo a no aprovechar una oportunidad de especular. Por ello es que la dirección del Partido Comunista chino puso una ruleta nueva en el casino: la bolsa especial de Chinext en Shen Shen.

Con el ejemplo de la bolsa electrónica Nasdaq en Wall Street las firmas nuevas pueden captar capital ilimitadamente en la nueva bolsa china.

Los altos funcionarios del Estado chino que concurrieron a la inauguración de la nueva bolsa estaban orgullosos de mostrar que China no sólo produce chatarra plástica y autos baratos sino que ya juega en las grandes ligas del capital especulativo. Los 28 títulos que se transan en la nueva bolsa triplicaron su precio en el primer día y la bolsa debió cerrar sus transacciones varias veces.

El gerente de fondos de inversiones Tian Recan muestra desde su oficina en el piso 37 de un rascacielos, el nebuloso barrio Pudong en Shangai, centro de las finanzas. Vecino al edificio se ponen los cimientos de la torre de negocios mas alta de Asia.

Tian habla del afán especulativo de los chinos como halblaría un padre de su hijo en la pubertad. Lad accioines de los fondos accionarios normales son aburridas para los chinos, asegura. Sus clientes tienen sed de riesgo. ¿Que se puede hacer ante ello?. Sube los hombros en un gesto indefinido. “Nosotros quisieramos guiarlos hacia un horizonte de largo plazo, pero los chinos son naturalmente jugadores”, asegura.

El que exija mayor control es timbrado de inmediato como un fome, aburrido, que no quiere jugar y no deja jugar a los otros. Los cabilderos de Londres y Wall Street usan la actitud de los chinos en contra de la reglamentación del juego en la bolsa como argumento para impedir la reglamentación en Europa y los Estados Unidos. Con reglamentación el negocio financiero no devendrá seguro, sólo será chino, aseguran.

El argumento tiene peso, por lo menos en la clase política. Los EEUU y Gran Bretaña abandonaron la industria tradicional en los 80 y 90 del siglo pasado y hoy son dependientes de los bancos. Un poco menos del 30% de las ganancias de la economía de Estados Unidos se hacen en las finanzas (2008). Si en la City de Londres los negocios no funcionan, Inglaterra no funciona.

Las bolsas de Asia hace rato que son rivales de las europeas y norteamericanas. Desde hace diez años que el negocio financiero se traslada sin pausa desde Nueva York a Hong Kong y Shangai. Este año 40% de los ingresos de nuevas sociedades accionarias en la bolsa se realizaron en China. Un estudio de la firma de Consejería Grant Thorton hace responsable de esa tendencia a la reglamentación en los Estados Unidos.

De esa manera fluye el dinero de los inversores en un sistema financiero que casi no ha cambiado. Los llamados a un mayor control y mas garantías de seguridad aparecen diariamente en la prensa, pero no están en los diarios oficiales en forma de ley.

De esta manera la burbuja especulativa se infla sin que nadie la detenga. Posiblemente mas peligrosa y grande que la que la precedió.

Quien quiera entender de burbujas debe viajar a la universidad de Princenton, a 60 kilómetros del centro financiero de Estados Unidos. Como si examinara los actores en los mercados globales con un microscopio, Wei Xiong (34) es un “experto en burbujas” como lo tituló el Wall Street Journal. Su centro fue fundado por bern Bernanke antes de que pasar a ser jefe de la Reserva Federal.

Xiong se interesa mas en las personas que compran acciones que en las acciones mismas.

Si los compradores aumentan su cantidad, crece el volúmen de transacciones. La burbuja se infla. Si los compradores tiene educación de bajo nivel, no tienen experiencia y tienen ingresos bajos, crece el riesgo de que la burbuja estalle, asegura el científico. Durante la burbuja Internet las transacciones para una misma acción se triplicaron.

Especuladores profesionales pueden fortalecer una burbuja, dice Xiong y ganar dinero con ello, pero no pueden crearla. El “boom” de los inmuebles apareció cuando millones de personas quisieron especular con hipotecas. En el mercado de las materias primas se puede ya notar que se está formando un burbuja.

¿Ayudan leyes restrictivas?. Xiong dice: “lo esencial es si las personas quieren aprender”. Cuenta que su hermano en China agradeció educadamente sus consejos antes de que estallara la burbuja financiera y desatara la crisis, pero siguió especulando hasta que se arruinó.

Hasta ahora todas las alarmas que hacen los expertos caen en oídos sordos. “es atemorizador como la gente olvida tan facilmente”, dice el banquero Cronin. Incluso el nuevo “joven dorado” Costas asegura: “el mercado es esquizofrénico”. En el momento todos suponen grandes posibilidades a pesar de que los problemas no se han solucionado y los riesgos siguen igual.

De esa esquizofrenia forma parte el comercio con “derivados”, el que funciona a toda marcha: todos los “productos” complicados que iniciaron el “boom” y que posteriormente fueron la causa del estalluido de la burbuja están hoy, nuevamente, de moda, son “chic”.

Mil cien bancos de los Estados Unidos transan Swaps, Futures, Optionen y todos los otros productos financieros. Al contrario de los meses anteriores se observa un crecimiento desmesurado del comercio con “derivados”, asegura el banquero de inversiones Costas. Los atemorizantes CDO se transan nuevamente, es decir precisamente aquellos productos que contienen en paquete las hipotecas podridas...

Los nuevos vendedores de esos paquetes tóxicos son los mismos que están a la cabeza los “expertos” del Citigroup de Nueva York. Mas de 25 mil millones de dólares bombeó el Estado norteamericano para asegurar la vida del gigante financiero. Ahora se inicia la “locura 2.0”.

Los expertos del Citigroup aprendieron de la crisis, sólo que aprendieron la lección equivocada: pueden arriesgar todo, según su experiencia, y nadie los castigará. El Estado es su asegurador. No hay pena de muerte en el mercado financiero para la la liviandad”, denuncia el bankero Jochen Sanio.

Los banqueros de Wall Street trabajan afanosamente desde hace meses para lograr deshacerse de los papeles tóxicos. En los estantes de los bancos aún quedan “productos tóxicos”.

Como son expertos en los eufemismos inventaron un nombre gracioso para los “productos” viejos y venenosos. La ficha del casino financieros se llama ahora “Resecuritization of Realestate Mortgage Invesment Conduit”.

Los viejos papeles, invendibles, son acumulados en paquetes bien amarrados y las hipotecas que contienen se ordenan de otra manera. Los buenos del contenido reciben la calificación triple A por parte de las agencias calificadoras de “productos” bancarios. Una nueva ronda del casino de los especuladores comienza.

Se puede denominar esta situación como un “escándalo” o como la define Cronin el banquero de inversiones: “un negocio fantástico”. Su banco ha re empacado Re-Remics por un valor de 10 mil millones de dólares. El volúmen del mercado de re-securitization es evaluado en unos 660 mil millones de dólares.

“Estoy asombrado de lo poco que ha cambiado”, asegura Ed Yardeni, que fue durante años jefe de la sección investment del Deutsche Bank. Hoy es consejero de bancos.

“Se trata de productos que son mas complejos y oscuros que los CDO”, advierte Dannis Kusinich, congresista norteamericano que se sienta en la Comisión de Reforma de las Finanzas en Washington. “¿Que puede impedir que los Re-remics manden al abismo nuevamente todo el sistema?, se pregunta el diputado democrata.

El jefe de la Comisión de Control de las Finanzas de Gran Bretaña Adair Turner, llegó a Washington con la misión de aclarar a Obama la medida en que el “capitalismo casino” ha alcanzado. El funcionario llevó cifras elocuentes para mostrar a sus colegas americanos:

En los años setenta el valor de todas las transacciones monetarias del mundo era el doble del valor de las transacciones de la economía real. Hoy la especuilación monetaria es 20 veces el valor de las transacciones comerciales de la economía real.

El valor de los “derivates” era en 1995 18 billones (18 millones de millones de dólares) hoy son 400 billones. El producto interno mundial sólo se ha duplicado en ese período, sin embargo el valor de los productos de especulación con intereses ha aumentado 20 veces.

Los negocios con petróleo crudo en 1990 correspondía en su volúmen con la producción real de petróleo en el mundo. Hoy la especulación con esa materia prima es diez veces mas grande en su volúmen que el petróleo que se produce y consume en todo el planeta.

“Los asuntos financieros se desacoplaron completamente de la economía real”, dice Turner, “pero las finanzas poseen la capacidad de destruir valores industriales y poblaciones completas”.

La crisis, dice Turner, no es solamente una crisis de algunos bancos sino que una crisis del pensamiento, del intelecto. . La creencia de que los precios transportan informaciones importantes, que los mercados se comportan racionalmente y que en caso de irracionalidad se auto corrigen, todo ello ha sido puesto en duda. Quien acepte estas verdades amargas podrá encontrar soluciones eficaces y exitosas.

La Casa Blanca y el Ministerio de Finanzas de los EEUU escucharon al que advertía, pero la intención política de sacar conclusiones de lo escuchado, no estaba presente.

El Estado americano les opermite a los bancos todo. No interviene sino para reparar los fracasos y salvarlos de sus errores. El Estado se alegra por cada papel sin valor que no compra. Cualquier negocio, por mas macabro que sea, es bienvenido por el gobierno. Lo ayuda a salir del mundo bancario. De esa manera ha aparecido una especie de sociedad de ganadores entre los especuladores y el Estado. . “No debemos volver al ciclo en que aparecían regularmente burbujas especulativas y estallaban”, repite Obama, la última vez en Tokio en su visita de Estado. Sin embargo a esas palabras no siguen hechos, acciones.

El gobierno de Obama aconseja sotto voce a los gobiernos del Grupo de los 20 que ni piensen en salirse del ciclo económico. Todos saben que la economía sigue funcionando, pero apoyada en dos muletas. Ellas son la política de interes de los bancos Centrales y las ayudas estatales.

China es el alumno destacado de los Estados Unidos y por eso es alabada en la visita del Presidente. Nadie ha bombeado tanta plata en los mercados como el gobierno chino. La diferencia está en que los chinos tienen el dinero que gastan, no lo piden prestado.

Los bancos estatales chinos aumentaron su flujo de dinero en un 150%. Las empresas del Estado son obligadas a tomar creditos y como en China no hay donde invertir en la economía real, esos fondos son desviados al negocio inmobiliario y la especulación con acciones. Muchos jefes de industria se han transformado en contra de su voluntad en especuladores en la bolsa.

Para los norteamericanos todo está bien si ayuda al crecimiento y el mejoramiento de la situación. Se sienta en el banquillo de los acusados el que no presiona para que la gente acepte dinero. Los ahorrantes son los culpables, aseguran desde hace poco.

Los alemanes, sin embargo se muestran renuentes y exigen medidas para impedir la aparición de una nueva burbuja. El Premio Nobel de Economía Krugman responde desde el otro lado del Atlántico que a la Canciller alemana Angela Merkel “le falta la capacidad intelctual para comprender”.

Los programas iniciados por todos los estados que se extienden desde el “premio chatarra” de Alemania (pagaron 2.500 Euros a cada persona que mandara su auto a la chatarra y comprara uno nuevo), la construcción de carreteras o su renovación, ayudan a a que el fuego artificial en las bolsas se despliege. Subvencionan la demanda con deudas y obtienen cifras de crecimiento fallutas, las que a su vez son tomadas por los actores de la bolsa como moneda dura y como el comienzo de una fase de crecimiento.

De esa manera se espera cambiar “el clima”. Los consumidores deben se movilizados a consumir y los pequeños inversores deben ser movilizados a invertir en el Casino capitalista. “50% de la política económica es sicología” decía Ludwig Erhard, el autor del “milagro económico alemán”.

La otra mitad de la política económica son deudas. Un 1,5 billón han puesto en la mesa los países del Grupo de los 20 para comprar el crecimiento. Esa suma es casi tres veces el Presupuesto del Estado Alemán.

La compra mas cara fue la de los EEUU. El gobierno de Obama bombeó 841 mil millones de dólares en la economía asolada por la crisis. Europa invirtió 600 mil millones de los impuestos.

La política coyuntural es tan cara porque, fuera de China, nadie tiene en caja esas sumas. Las cajas estatales están hace mucho tiempo vacías. El dinero debe ser obtenido en el mercado financiero.

Si los intereses vuelven a subir, los gobiernos occidentales estarán sentados en el banquillo de los deudores morosos. En el año 2012 los alemanes deberán pagar la mitad del impuesto a los sueldos y salarios sólo en intereses por la deuda del Estado con los bancos privados.

El riego de la política de Estados Unidos también se puede vislumbrar con una mirada al futuro.. Una proyección del presupuesto hasta el año 2030, presentada recientemente por el Instituto Peterson de Washington muestra la medida de las obligaciones financieras del Estado.

Si nio hay aumentos en los impuestos o aumentos en los gastos, la deuda externa de los EEUU subirá de 3,5 billones a 50 billones. En relación con el Producto Interno Bruto la deuda externa de los Estados Unidos equivale a un 25% del mismo y en ese escenario subiría a 140%. Sólo para pagar la deuda externa, los Estados Unidos deberían cancelar a sus deudoires en el exterior un 7% de su producto interno bruto.

La ciudadanía quedaría de esa manera fuera del crecimiento. Los conflictos sociales aumentarían. “Pagos de intereses en esa dimensión”, dicen los autores del estudio “significan una seria erosión del standard de vida de los Estados Unidos”.

Un grupo de expertos económicos sospechan que los Estados Unidos elegirán el camino mas fácil para enfrentar los problemas de presupuesto que se avecinan: inflación. Esta deprecia los ahorros y los sueldos y salarios, pero disminuye el monto de las deudas del Estado..

Para los funcionarios del Banco Federal Alemán esa posibilidad es un horror. El cálculo no puede funcionar, según los empleados de ese banco que ocupan el quinto piso del edificio institucional en Frankfort. La espiral inflacionaria, una vez iniciada, no se deja controlar. A finales de los 70 el ex Presidente del banco ya había advertido: “el que pololea con la inflación termina casado con ella”.

De la misma manera lo ve Joachim Fels, jefe de la Administración de Morgan Stanley en Londres: “de cara a los problemas financieros actuales y futuros” y de cara a todo el dinero que los bancos centrales bombean actualmente en la economía, los ciudadanos “no deben ignorar” el riesgo de una hiperinflación que significaría una devaluación muy rápida del valor del dinero, la misma que vivió Alemania en los años veinte.

Expertos independientes del gobierno de los Estados Unidos temen lo mismo. “¿Pueden los EEUU quebrar?, se preguntó recientemente Robert J. Samuelson, el columnista económico de “Newsweek”. Su respuesta: “es posible imaginar, por primera vez en la historia de los Estados Unidos que una de las columnas del sistema financiero se quiebre, cual es que acreedores sigan comprando bonos de la deuda del Estado y que el gobierno pague dicha deuda.”

¿Cree Ud. que los EEUU son insumergibles?, rezaba el título de un aviso pagado por una iniciativa norteamericana en contra del endeudamiento. En una foto mostraban al tranatlántico Titanic.

Al gobierno de Obama no le gustan esas advertencias, porque conducen a mas inseguridad en los mercados de crédito. Ello porque quiere deshacerse de su bonos del Tesoro sin la ayuda de la Reserva Federal y a precios aceptables.

Los chinos y los japoneses siguen comprando, pero no en las sumas que son necesarias. Los investores han devenido desconfiados. Por ello desde hace meses es Bernanke el mejor cliente del gobierno. El balance del banco central se ha duplicado por la compra de Bonos del Tesoro. La Reserva Federal (es un banco privado en los Estados Unidos) es una de las empresas que mas rapidamente crecen en el país de Lincoln. (Ver artículo de Luis Casado “Carry Trade” aparte en la sección comentarios).

El Banco de Inglaterra opera en forma mas audaz. Hasta hace poco estaba muy orgulloso de su independencia. En el intertanto compra desordenadamente pagarés de la deuda del gobierno. Un cuarto de toda la deuda estatal inglesa está en manos del Banco de Inglaterra.

Incluso el Banco Central Europeo dejó de ser un centro de la estabilidad económica. Desde julio pasado ha comprado 21 mil millones de Euros en pagarés para apuntalar el mercado inmobiliario. La cantidad de dinero físico en la Comunidad Europea aumenta, a pesar de que dicha suba no se corresponde con la cantidad de mercadería disponible en la economía.

A comienzos de 2002 circulaban en el ámbito económico europeo 225 mil millones de billetes y monedas de Euro. El 6 de noviembre de este año circulaban, según una estadística del Banco Central Europeo, 773 mil millones de Euros. “En los buenos tiempos los bancos tenían que competir duramente para tener acceso a nuestro dinero”, dijo un funcionario del BCE. Se refiere a los tiempos antes de la quiebra del Banco de Inversiones Lehman Brothers en septiembre 2008. Los 6600 bancos europeos recibían dinero a plazos máximos de una semana. El plazo máximo tolerado eran tres meses.

Ahora ha cambiado todo. El BCE presiona con dinero a los bancos, pueden recibir todos los miles de millones que quieran. El plazo de los creditos se amplió a un año. “Medidas no convencionales”, aclaran los funcionarios del banco y se les nota que no están nada de cómodos con la situación.

Para los funcionarios del Banco Feferal Alemán (BFA) que están educados en una política de estabilidad muy conservadora, los métodos del BCE les parecen muy agresivos. “La prolongación de la vida por el goteo de los bancos centrales no es una opción de vida para el futuro”, dice el Jefe del BFA, Axel Weber. Los bancos deben reemplazar su cercanía a la política por un mayor distanciamiento.

Antes de la crisis los bancos centrales sabían exactamente cuanto dinero era necesario para que funcionara una economía. Entregaban la liquidez exactamente necesaria como un ingeniero hidraulico que suministrata agua a un sistema de regadío. En la crisis los bancos sujetaron la liquidez barata. “Llenaron sus piscinas y sus estanques de reserva”, aclaró un funcionario.

Al comienzo los recelosos bancos aceptaron el dinero barato a pesar de que no sabían muy bien que hacer con el. En junio los bancos comerciales absorvieron desde el BFA creditos a un año plazo por 442 mil millones de Euros. Mas temprano que tarde esos recursos encontrarán su camino hacia el mercado inmobiliario, el accionario o el de las materias primas. “Con un aumento excesivo de la masa de dinero han iniciado ya el proceso de hiperinflación”, dice Fels, “la que es causada por gobiernos que ordenan a sus bancos centrales que los ayuden a cumplir con sus tareas propias”.

Los funcionarios de los bancos centrales conocen el peligro, pero ¿podrán evitarlo?.

El jefe de la Reserva Federal, Bernanke invitó recientemente a un grupo de economistas de alto nivel a una comida en la cantina rodeada de ventanales de la Reserva Federal. Las mesas estaban decoradas con hojas de otoño y velas.

Bernanke quería calmar los ánimos. Habló a sus huespedes como un sacredote predicador. Todo está bajo control, les dijo. La recesión está “tecnicamente” terminada. Se logró sacar a la economía mundial del borde del precipicio en que se encontraba.

Los expertos preguntaron por los costos del salvataje. Bernanke sonrió incómodo. Había traido una transparencia que proyectó a en la pared. “Exit strategy” decía. Nada mas. Bernanke aseguró que el banco central se retiraría. Que el exceso de dinero sería recolectado. Que todo mejoraría.

Cuando y como, no lo dijo. America no ha encontrado el camino de salida. Y cada vez mas personas dudan de que lo encuentre: el precio del oro sube y sube, porque la confianza en las monedas decrece, especialmente en el dólar. Recientemente el Banco Central de India compró 200 toneladas de oro desde los depósitos del Fondo Monetario Internacional para disminuir la dependencia del dólar en la economía india. (donde está depositado el oro de Chile. Nota del Traductor).

Los bancos centrales no saben cómo lograr controlar la masa de dinero circulante. Los gobiernos no pueden ponerse de acuerdo para fijar reglas mas estrictas, a pesar de que todos saben que los bancos de inversiüon son tan grandes que no se puede dejarlos quebrar sin que causen daños graves y generen grandes riesgos para la generalidad de las naciones.

Los bancos primero se volvieron insensatos, despues temerarios y al final terminaron siendo peligrosos.

Los bancos de inversión son hoy mas grandes que nunca en la historia. El Estado debería decuartizarlos, pero no se atreve si recién los salvó de la quiebra.

En el fondo los bancos deberían prevenir la próxima crisis con una reserva sólida de capital propio. Ello aumentaría la confianza en el mercado financiero mundial, pero ello disminuiría las ganancias. O sea esa medida no es precisamente muy aceptada.

Fundamentalmente es necesario reflexionar urgentemente en la posibilidad de ralentizar el flujo de las corrientes de dinero en el mercado internacional. El controlador de la bolsa de Londres Turner puso en la mesa la idea de un impuesto a las transacciones, el impuesto Tobin.

Se llama así por su inventor, James Tobin un economista estadounidense fallecido en 2002 que era consejero de la Reserva Federal y profesor en Yale. Quería frenanr la espaculación, por lo menos cuando ella significara un peligro para los puestos de trabajo.

Ciertamente hay muchas dudas acerca del impuesto Tobin, fundadas y sin fundamento. Pero la discusión acerca del tema y otras alternativas hoy por hoy no tiene oportunidad alguna.. El Primer Ministro inglés Gordon Brown que asumió las recomendaciones de Turner, fue atacado violentamente desde Washington y en Londres mismo, de tal manera que se arrepintió rapidamente de sus posiciónes.

De que magnitud es la resistencia a cualquier cambio lo ha sufrido el mismo jede del Fondo Monetario Internacional Dominique Strauss-Khan. Strauss-Kahn no es un ideólogo, sus correligionarios en el Partido Socialista francés los califican como “derechista”. El puede demostrar en forma evidente que las regalías o premios que se les pagan a los grandes jefes bancarios (bonus) no son un problema moral, ético sino que uno económico.

Los Bonus seducen. Despiertan la codicia. Aumentan las ganancias, pero disminuyen la responsabilidad de los actores. “no es de mucha utilidad que los políticos y los académicos saquen conclusiones y lecciones de los acontecimientos”, dice Strauss-Kahn “ya que no alcanzan ni le llegan al especulador joven”.

Mas 200 millones diarios es el monto del capital con que especulan nuevamente los empleados de Goldman Sachs. Si le apuntan, se enriquecen. En este año le apuntaron frecuentemente. Por ello Goldman-Sachs depositó 17 mil millones de dólares en un fondo para los Bonus y los pagos de sueldos. Mas de 100 mil millones gastarán los bancos de inversión en los pagos de premios y regalías a sus empleados en este año.

Los europeos y a la cabeza lo alemanes urgen a los Estados Unidos para que actúen rapidamente. La burbuja especulativa crece. La temeridad aumenta. El riego de nuevas caídas en el mercado financiero mundial aparece cada día que pasa como un peligro real.

Sólo cuando Wall Street cambie, cambiará el mundo. En Nueva York se dictan las reglas del juego que rigen en Londres, en Paris y en Frankfort.

Pero los norteamericanos no encuentran la fuerza para imponer lo que ellos mismos han reconocido como problema.

Con una conviccón fogosa aseguran el “primado de la política”, pero esa frase es sólo una pose. La “industria” financiera de Estados Unidos es gobernada por la “industria” financiera, no por el Ministro de Finanzas. “Las neuvas reglas de regulación serán un chiste”, dice el ex funcionario del banco investor Deutsche Bank, Ed Yardeni. Wall Street es suficientemente poderoso como para aplstar esas reglas.

Alrededor de 200 millones de dólares han gastado los financistas de EEUU para el trabajo de cabildeo (“Lobby”). Dos mil empleados o cabilderos reparten los cheques en Washington.

“La resitencia de las finanzas en cobntra de piosjbles regulaciones, está perfectamente organizada”, dice Tim Adams, que fue un alto funcionario en el Ministerio de Finanzas de Geoge W. Busch. El sabe de que habla. Es jefe de una empresa de “consejería” que atiende a numerosas empresas.

Si Wall Street se apoya sólo en los republicanos, no encontraría mucha ayuda. Por ello Goldman-Sachs y los otros bancos inviertieron en los demócratas.

Goldaman-Sachs dice. “la firma tiene una larga tradición en el servicio público. Muchos de nuestros colaboradores han emigrado a puestos en la administración y estamos orgullosos de sus rendimientos”.

Es verdad. Al contrario de lo que se cree popularmente no sólo es el dinero el que impirta en Goldman-Scahs. Quien haya sido probado en la política, es evaluado en la firma como uno de los grandes. Como Henry Paulson, que primero fue jefe de la firma y luego Ministro de Finanzas de Busch. En la crisis financiera les pasó 10 mil millones de dólares a su ex colegas.

La lista de los ex empleados de Goldman-Sachs que operan como políticos y altos funcionarios es larga. Jon Corzine fue jefe del gigante financiero antes de ser elegido Gobernador de Nueva Jersey. Phil Murphy se aburrió de ganar dinero a los 50. Ayudó a los demócratas en la campaña electoral. Hoy es embajador de Obama en Berlín.

El gran ejemplo, la figura ejemplar para los empleados de Goldman-Sachs es Robert Rubin, la nueva eminencia de la elite del dinero. El ex jefe de banco y posteriormente Ministro de Finanzas ha transitado entre Washington y Wall Street toda su vida.

Goldman-Scahs es una organización política que se disfraza de Banco de Inversiones”, dice Christopher Whalen gerente general de Intitutional Risk Analitics. También el Premio Nobel de economía Joseph Stiglitz critica la evidente complementareidad. “los EEUU tienen una puerta giratoria. Los personajes salen de Wall Street y llegan a Washington al Ministerio de Finanzas y regresan. Eso marca el pensamiento”.

En el Washington de Obama poco ha cambiado..

En el Ministrio de Finanzas manda Timothy Geithner, también un discípulo de Rubin. El jefe de gabinete de Geithner es un ex empleado de Goldman-Sachs. Fue hasta la elección de Iobama cabildero del Banco de Inversiones.

Cuando el consorcio de seguros AIG estaba al borde del colapso y el gobierno se puso con 85 mil millones para salvarlo, el Ministerio de Finanzas buscaba un nuevo jefe para el coloso de los seguros. La elección fue Edward Liddy, que trabajaba como Consejero de Administracißon en Goldman-Sachs.

Lo mismo el nuevo director de la Junta de Vigilancia de la Bolsa de Wall Street, Adam Storch que proviene de Goldman Sachs. Hace apenas seis semanas trabajaba en la sección de control de riesgos.

Si alguien analiza a los EEUU con la misma frialdad con que se hace con Rusia, dice James Galbraith, hijo del legendario consejero de John F. Kennedy John Keneth Galbraith, no se podría evitar hablar de la hegemonía de un oligopolio compuesto por políticos y banqueros. Los poderosos de Washington y Wall Street no están menos ligados que los oligarcas del imperio de las materias primas rusas con Vladimir Putin.

Traducción del alemán: Alvaro Rojas.

jorge arrate

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