Omar Villanueva Olmedo Director OLIBAR Consultores Int, < Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla >
Lamentablemente, en una revisión de la prensa y de otros
medios de comunicación virtual de Chile y del exterior llama la atención que se
obtienen pocos indicios sobre acciones legales contra los posibles responsables
de acciones riesgosas o inescrupulosas con que se estafó a miles de empresas y
clientes dañando profundamente la confianza de la comunidad económica mundial.
Los 2 o 3 billones de dólares que se han destinado a
paliar la crisis financiera podrían ser un tema sin importancia para nosotros,
porque hasta ahora, se trata principalmente de fondos de carácter extranjero.
Sin embargo, llama la atención que el problema que se
inició hace más de un año con las hipotecas subprime en Estados Unidos se haya
expandido a países lejanos, a continentes enteros y ha terminado por ser global
repercutiendo ya en algunos inversores chilenos. No se puede olvidar que la ley
autoriza la colocación de parte de los fondos de las AFP en el exterior y que
parte de nuestras reservas monetarias están bajo el efecto de estos delitos que
han hecho cambiar el valor absoluto de esos activos financieros, por razones
que nada tienen que ver con el mercado.
Las decisiones más importantes de corrección hoy las
están tomando jefes de gobiernos y directivos de bancos centrales, que no están
acostumbrados a lidiar y sin experiencia con iniciativas tan trascendentales y
de tanta magnitud por sus efectos para las economías nacionales y mundial.
Hay que recordar que la crisis se inició en determinadas
empresas y se fue extendiendo a otras y a sectores económicos enteros. Y en
este barullo llama la atención que las situaciones que condujeron a la quiebra
y a la absorción de algunos bancos y empresas, a la caída de industrias como la
construcción, o la automotriz no sean motivo de un amplio estudio desde el
punto de vista legal y judicial, por las posible múltiples responsabilidades
civiles o criminales que pudieron tener diferentes personas en cargos de media
y alta responsabilidad.
Cada empresa de las que están incluidas en esta debacle
debe haber tenido o tiene un "modelo de negocio" y una
"estrategia" que cuando se aplican, como corresponden, se cuida
justamente que el modelo genere flujos positivos y los asegure en el corto y
largo plazo, dentro de los márgenes que permiten las leyes y las conductas
honorables.
Las buenas costumbres y la honradez que inspiran la
conducción de los negocios, no aseguran ser impermeables a los riesgos del
mercado, pero enseñan que la viabilidad o el crecimiento sostenido obligan a
ser prudentes y a someterse a las leyes. Estas son reglas que los consultores
aprenden y recomiendan desde que se inician en la consejería y se deben tener
presentes las universidades que forman profesionales para las empresas y
gobiernos.
En fin, se observa una muy baja difusión de acciones
legales en contra de quienes pudieron tomar decisiones irresponsables con
riesgos más allá de la conveniente, por registrar como activos valores
inexistentes, por emplear instrumentos que carecían de consistencia ante una
crisis y, desde luego, por las infracciones e imprudencias que puedan haber
cometido las agencias dedicadas al control de todas estas actividades. No
existe, por ejemplo querella alguna del estado de Chile contra todos los que
resulten responsables de este debacle financiero -que tiene efectos muy
negativos sobre los ciudadanos y el valor de nuestros activos- por razones
netamente delincuenciales.
Vale recordar que dedicarse al negocio de hacerse de una
gallina, de mala manera, supone un proceso legal más breve y parece tener un
costo proporcionalmente mucho más alto para sus autores que en muchos de estos
casos.
La formación ética para los negocios debe iniciarse desde
el hogar y los colegios. Hacerlo es dotarse de un capital moral para el país
que será muy valioso en el futuro. Estamos en una sociedad cada vez mas
expuesta a la corrupción global y la que casi ya no adoctrina sobre "Los
10 Mandamientos" que incluyen: el no robar y el no codiciar los bienes
ajenos.
Omar Villanueva Olmedo
Director
OLIBAR Consultores Int´l
-desde 1972
en Chile-



