Martes, 25 Abril 2017

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Un polvo a lo Greta Garbo

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Anónimo
Entre los comentarios de un post anterior, uno de los lectores comentaba que su experiencia en el jacuzzi de un motel había sido memorablemente incómoda; y entonces recordé que mi primera vez en un jacuzzi motelero también había sido un fiasco; una cree que la cosa va a ser del tipo Greta Garbo con espuma, vapor y perlas en blanco y negro… pero la verdad es otra.

Claro, era mi primera vez en un motel, ya estaba grandecita y con mi pareja de ese momento decidimos hacernos un regalo en nuestro primer aniversario e ir a pasar la noche a un motel, había que invertir, así que temprano por la tarde me metí al web del entonces mejor motel de Temuco, intrusié las fotos de las habitaciones, y finalmente reservé la habitación “Laguna Azul”, sonaba prometedora: jacuzzi, espejos arriba, al costado, almhoadas mullidas, baño con water separado (nunca subestime la gracia de un water separado).

Yo, siempre buena dueña de casa, porque lo cortés no quita lo caliente; hice una rica cena para celebrar y cuando terminamos, como éramos jóvenes, pobres y no teníamos auto (ya era un gran esfuerzo gastarnos la plata en el motel) llamamos un taxi. Plancha namber uan. Decirle al conductor que nos llevara al motel. Menos mal era de noche y según yo, no nos vio muy bien la cara… si oye!!!!! (y aunque las haya visto, hoy estoy segura de que le importábamos un carajo).

Llegamos al mentado nido de placer y ya el sistema de ventana para cobrar y dejarte el copete de cortesía me parecía un desarrollo tecnológico imbatible, habían desarrollado un sistema que te guardaba el anonimato y te hacía sentir un poquito menos maraca, eso, cuando una es primeriza, siempre se agradece. Y llegaron los pisco sours de cortesía, pero como yo no tomo, el contendor pasó a encumbrarse ambos. Yo sólo tenía ojos para el jacuzzi, me imaginaba a poto pelao y cubierta de espuma, del tipo porno araucana, pero la weá nunca es tan fácil como uno cree.

¿Cómo xuxa se prende esta weá?!!!! Nos lamentábamos, apretamos todos los botones, movimos todas las perillas, y nada… qué hacemos!? Y al siempre creativo pierno, no se le ocurre nada mejor que llamar a su mejor amigo, motelero asiduo, para preguntarle!!!!! Quién xuxa inventó los celulares???? Así que figuraba yo tratando de prender la weaíta mientras seguía instrucciones telefónicas de un tercero que se meaba de risa mientras nos explicaba y nosotros entre plancha y risa. Y salió el agua, y salió calientita. Esta es la mía, dije yo. Pero no, Murphy es mi copiloto.

¿Y dónde xuxa están las burbujas? No pude pillar el líquido para hacer burbujas, así que puse a puse a todo chancho el hidromasaje para hacer el efecto globitos… nos metimos al agua, el jacuzzi rodeado de espejos, y claro, la gente normal y corriente no se ve tan linda en pelotas, y con tanto espejo circundante la pifias te salen a encontrar, pero qué más da, ya estamos aquí.  Y a mi el agua caliente me calienta, así que a por él! Y me eché cuan ballena japonesa varada a disfrutar del relajo del agua, conversamos un poco, nos reímos del exabrupto del encendido y cuando nos dimos cuenta, había pasado mucho rato, estábamos muy relajados en el agua y yo me había apunado. Si weón, me apuné. Ajajajajaj con el calor del agua, el vapor y la weá, me puse colorada como tomate, se me aceleró la cuchara y como que me cansé! Y todavía no hacíamos nada!!!! Imagínense la figura de esta blancuchenta con los cachetes rosados como la Heidi y respirando profundo, del terror!!!

Esto no podía estar pasando, así que me dije misma, tienes que hacer algo. Y me la jugué por la técnica hardcore y con cuchara acelerada y todo me las emplumé hacia el acto. Claro, que iba una a saber que con el movimiento del agua es difícil mantener el equilibrio, y que el agua salpica y que se te va la mitad del agua a la alfombra (quién fue el saco de weas que decidió poner alfombra alrededor de un jacuzzi motelero?) y que claro, como el agua se te mete por todos lados, tiende a quitar el efecto lubricante de la calentura y la cosa como que funciona medio a tirones, entre tiras y aflojes, no importa, había que aprovechar el momento, aunque en una de las arremetidas me fuera de hocico al agua y me tomara el mejor de los mates, pero esta vez, con mis futuros hijos dentro del contenido, CSM! Quién dijo que tirar en un jacuzzi era fácil? No señor.

Y entonces de danto dar jugo y cagarnos de risa, decidimos que había que hacer las cosas en serio. Salir del agua para continuar en la cama. Una cama King maravillosa de sábanas impecablemente blancas; pero claro, salimos del agua y cachamos que no habíamos reparado en llevar toallas, así que estilando nos fuimos al baño -aquí es donde ustedes se imaginan la resbaladera al llegar a cerámicas, las carnes batiéndose en los desequilibrios y el sex appeal tirado a la chuña-.

Ya secos y en la cama, y después de cómo 2 horas en el agua caliente, usted comprenderá que se nos echó la yegua… pelusiamos un poco y el conejito Duracell se nos fue a la cresta. Nos dijimos muy convencidos: durmamos y nos despertamos tempranito a seguir la fiesta. Ajajajajaj los weones mentirosos!!!! Así que nos acurrucamos y dormimos hasta el otro día. No sin antes manifestar mi profunda molestia porque quería burbujas y no las tuve.

Despertamos a eso de las 12 del día siguiente. Pero como no había hora de salida, no importaba. ¡Pero por la xuxa! Estábamos invitados a almorzar donde mi madre. ¿Qué pelotuda acepta una invitación a almorzar donde sus viejos sabiendo que la noche anterior celebrará su aniversario? Yo señores. Esa pelotuda soy yo. Y bueno, había que levantarse. Me fui a duchar. Y en la ducha encontré el líquido para las burbujas!!! Así que en tres tiempo llené el jacuzzi y le plantifiqué las burbujas. “¿Pero qué haces? Si tenemos que irnos?” “Ah no, yo no me voy sin pasar por las burbujas, así que sácate la ropa y ven pa acá” A eso de las 14:30 llegamos a casa de mi madre, aún con el pelo mojado y cagados de risa, y por supuesto contando todas las peripecias, no se mis padres estaban interesados en escucharnos, pero no pudimos evitar contarles. Y yo, tuve mi polvo a lo Greta Garbo. Todo lo demás son flecos.
 

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