Jueves, 29 Junio 2017

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¿Hongos tibetanos?

El kefir es una bebida de yogur muy popular en Turquía y tiene versiones rusas y se bebe en todo el Cáucaso y es parte de la dieta familiar. Es un yogur líquido producido a partir de leche por una mórula compuesta de una Comunidad de bacterias; levaduras; hongos y plantas. Los tibicos, popularmente conocidos como kéfir de agua, son una mezcla de bacterias y levaduras que se encuentran en una matriz de polisacáridos creada por bacterias.

En Chile se le conoce desde principios del siglo XX con el nombre de los “pajaritos”. En muchas casas chilenas había un frasco de vidrio trasparente con tapa en el que se guardaban los “pajaritos” que eran blancos y granulosos y formaban una masa semi transparente y trabajaban día día produciendo el yogur que se consumía en casa. Cada cierto tiempo era necesario achicar el volumen de los “pajaritos” porque amenazaban con llenar el frasco. Entonces era el momento de regalar a la vecina que lo quisiera lo que sobraba.
El yogur fue calificado en Europa por un francés, que lo conoció en un viaje a Turquía en el siglo XVIII, como el alimento de los dioses o la fuente de la eterna juventud.
La ciencia moderna ha establecido que el yogur es un alimento muy beneficioso para la salud.
Naturalmente que no hablamos de los productos industriales que se venden bajo ese nombre en los supermercados. Esos son productos que a veces tienen un leve aroma al yogur pero son sola una imitación sin mayor valor para la salud fuera del alimenticio de la leche.
En Chile este producto casero muy difundido, antes de la llegada de los vasitos de plástico con etiqueta que dice yogur, casi no existe. Es más fácil y mas “moderno” comprar en el supermercado los vasitos y no tener que preocuparse diariamente de los “pajaritos” o andar buscando vecinas para regalarles los sobrantes.
Como en Chile la memoria es de corto alcance, cada generación inventa el mundo desde el principio. Con los “pajaritos” ocurre lo mismo. Alguien los encontró como restos históricos de tiempos pasados en alguna casa y ya tenemos la novedad en casa: el kefir o yogur se llama ahora “hongo tibetano”. Y como somos católicos observantes le pusimos “hongo de la Madre Teresa de Calcuta” y de paso etiquetamos el producto con una leyenda que mezcla sagas eslavas con elementos católicos y mágicos.
Veamos.
Una leyenda dice que unos monjes tibetanos vieron a un oso moribundo refregarse en un tronco que tenía una pasta blanca. Para su sorpresa vieron al oso al día siguiente sano y rozagante. Recogieron la pasta y desde ese momento el “hongo tibetano” beneficia a la humanidad.
El problema es que en Tibet no hay ni ha habido nunca osos y el kefir es originario de Rusia donde si hay osos y lo mas probable es que esa leyenda tenga un origen ruso.
La otra parte, la que afecta a la Madre Teresa de Calcuta es católica. La monja habría enseñado que el “hongo tibetano” es muy sano...sin decir que las propiedades curativas y de beneficio para la salud en general del yogur son conocidas hace miles de años en Asia y Europa caucásica.
Pero, ¿Existe un “hongo tibetano”?
Efectivamente existe. Ophiocordyceps sinensis se llama. Es un producto que ha sido denominado el “oro de Tibet”.
Se trata de un hongo cuyas esporas infectan a una especie de oruga que vive bajo la tierra. Una vez infectada la oruga está condenada a muerte. El hongo parásito se alimenta con su cuerpo y finalmente despliega una “flor” hacia la superficie. Se encuentra a partir de los 3 mil metros de altura en el Tibet. La flor lleva las esporas en una especie de cáliz en el extremo superior de la “flor”.
Este hongo que se vende con la oruga endurecida y el hongo que sale de la cabeza de la cuncuna es usado en la medicina tradicional china desde hace milenios.
El boom del mismo comenzó con los Juegos Olímpicos en Beijing. Allí los atletas chinos alcanzaron muchas medallas y se supo que antes de entrar a competir habían7uz consumido  los “hongos tibetanos” los que les habrían dado fuerzas y energía.
Estas orugas con hongo en la cabeza se venden a 25 mil dólares el kilo en China y los campesinos tibetanos han cambiado sus costumbres ya que suben masivamente a los cerros a buscar el hongo que es muy escaso y muy difícil de encontrar por ser muy pequeño (no mide con oruga y hongo mas de 5 centímetros). Cada verano en los últimos años los cerros tibetanos se llenan de hombres y mujeres que buscan afanosamente el “hongo tibetano”. En las calles de China se vende por comerciantes ambulantes a 15 dólares cada oruga.
¿Tiene que ver con el kefir o con la Kombucha?.
La verdad es que nada tiene que ver. Lo que si es verdad es que el yogur líquido o kefir de leche o de agua es conocido desde hace milenios y consumido en toda Asia y Europa.
Existe otro hongo llamado Kombucha que transforma el te con azúcar en una bebida alcohólica muy sabrosa y muy sana, pero ese es un cuento carcelario en Chile ya que la Kombucha es cultivada por los presos en Chile desde que existen cárceles en el país. De hecho está prohibida ya que mientras mas azúcar contenga el te, mas alcohol contiene la bebida que fabrica el hongo.
Naturalmente es indiferente el nombre que se le de a los “pajaritos” ya que son una muy buena costumbre alimenticia. Las leyendas que se relatan sobre su “descubrimiento” en Tibet o en Rusia o en el Cáucaso ayudan eficazmente a difundir o mejor dicho “re difundir” su consumo en Chile. Es barato y muy sano, especialmente para los niños ya que contiene mucho calcio.

 

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