Martes, 25 Abril 2017

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El mito de los “gabinetes técnicos”

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“Yo soy un analista, un experto. No necesito experiencia política”, dijo el nuevo titular del Mineduc en su primeras declaraciones. Ingeniero Comercial de la Universidad de Chile y Doctor en Economía de la UCLA, Beyer llega con pergaminos a hacerse cargo del buque que desde el triunfo electoral de Sebastián Piñera se suponía que capitanearía.” Escribe la revista satírica The Clinic (cercana a la Concertación).

A confesión de parte, relevo de prueba, reza el dicho de los juristas. Es el caso.
Beyer es lo que se denomina en política “un técnico”.
En Chile tenemos experiencia con los “gabinetes técnicos”. Entre 1958 y 1964 gobernó Chile un Presidente de derechas, Jorge Alessandri Rodríguez, hijo de Arturo el “Agitador y demoledor” de los 30 del siglo pasado.
Alessandri era solterón (como Portales). Del tipo que les gustan a los derechistas. Se declaraba “austero” . Era ingeniero civil de profesión y empleado y accionista de la Empresa de papeles y cartones la famosa Papelera que jugó un rol durante el gobierno de la UP.
Fue elegido con el  el 32,2% de los votos, seguido por el candidato de la izquierda, Salvador Allende, con el 28,5%. Interesante en esa elección fue el “invento” de la derecha, el cura católico párroco de la ciudad de Catapilco,Antonio Zamorano, que obtuvo un 3,3 por ciento en la elección. Alessandri fue ratificado por el Congreso Nacional.
Inició su gobierno instaurando un estilo de “austeridad” en La Moneda. Gustaba de tomar te a las cinco de la tarde con galletas de agua, que eran muy baratas en esa época.
En su política anunció la tesis que aún sigue vigente en Chile: “pastelero a tus pasteles”, es decir que en los distintos ministerios debían ser colocados “expertos”; “técnicos” en la materia. Médicos en el ministerio de salud; economistas en el de Economía y así.
Los gabinetes técnicos fracasaron rotundamente y ya en 1960 el país se agitaba por los recortes salariales; por la pobreza que se extendía.
Cuando la derecha perdió las elecciones partamentarias en 1961 y Alessandri se quedó sin mayoría en el Congreso finalmente se allanó a nombrar un gabinete político.
Desde esas fechas en Chile esto de los gabinetes técnicos ha sido una quimera que la realidad se ha encargado siempre de borrar por el fracaso de los “expertos”.
La confusión consiste en que hacer política desde un ministerio requiere – en cierta medida- conocimiento de la materia, pero lo principal es que el Ministro debe buscar soluciones políticas a sus problemas de conducción y no exclusiva y excluyentemente técnicas, porque las soluciones técnicas no consideran a los seres humanos que son aleatorios, impredecibles y muchas veces tienen intereses completamente “anti técnicos”.
Un ejemplo de la colisión entre la “técnica” actuando en política y la realidad política lo ofreció Pinochet en sus primeros meses de dictadura.
Los camioneros, que lo habían ayudado a tomarse el poder, anunciaron una huelga porque el gobierno había iniciado un control del peso de los camiones cargados que circulaban por la carretera Norte-Sur. Aquellos que tenían sobre carga eran obligados a devolverse, pagar una multa y sacar la carga. Esta medida estaba basada en un asunto técnico militar. La cerretera debía estar libre de fracturas y hoyos para que los tanques y los vehículos militares pudiesen circular sin tropiezos por ella en el caso de que fuese necesario enfrentar alguna rebelión en el Norte o en el Sur.
No hubo negociaciones entre los camioneros y el gobierno. No hubo “mesa de diálogo” y finalmente los camioneros debieron aceptar la medida que causó naturalmente un daño económico significativo, enajenó en parte a los camioneros que eran aliados “duros” de la dictadura, pero libró a la carretera de seguir siendo dañada por el sobre peso de las cargas de los camiones.
Si Pinochet hubiese sido un político habría buscado un camino distnto que dejara satisfechos a los camioneros y cuidara la carretera, un camino político, de diálogo destinado a encontrar un punto de acuerdo y no imponer la solución de una sola parte.
Con el flamante ministro de educación, Chile enfrentará el 2012 con un “experto” de esa calaña. No aceptará discusión alguna y si dice que está abierto al diálogo es para la galería, ya que se sabe que entienden por “dialogo” los derechistas: “escuchar lo que dice el otro para poder comunicarle lo que tiene que hacer sin discusión alguna”. O sea soluciones técnicas que en este caso y por abundencia están determinadas por una ideología, una entre varias.
¿Significa eso que los Estudiantes y el movimiento social chileno la tendrá “dura” con Beyer?. Es posible, pero no mas dura que la posición que representó Bulnes y la derecha muy rica y poderosa será, pero no es omnipotente. El único omnipotente es el pueblo, la nación. Y ella hace rato que tomó un camino distinto al marcado por la dictadura, su servidora la Concertación y el gobierno actual.

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